¿CUÁNTAS CAPAS CONFORMAN UN SUEÑO? ESCUCHAMOS “LUCID DREAMS” DE DANNA
Select Ishtar
DANNA
Sumergidos dentro de Sona, un espacio dedicado a quienes aman habitar la música, escuchamos “LUCID DREAMS”, el nuevo EP de Danna. Con la lente de Elizaveta Porodina como guía visual, nos adentramos en un concepto líquido; una metamorfosis donde la imagen y el diseño sonoro se rehúsan a la estática. Juegan y se fusionan en momentos inesperados para converger en cinco piezas que funcionan como el umbral hacia su proyecto más ambicioso.
Con influencias que van desde la vanguardia estética de David Bowie hasta la audacia pop de Madonna, el EP se percibe profundamente íntimo. Es el estado hipnagógico: ese instante antes de caer en el sueño profundo donde la mente divaga entre sintetizadores y vivencias aleatorias. Escuchar cada segundo es un ejercicio de rendición; montas el sonido sin pretender dominarlo, aceptándolo como una extensión de tu propia identidad.
“LUCID DREAMS” es una obra indivisible, diseñada para una escucha lineal. El recorrido inicia con “LUCID”, un intro atmosférico que ilustra la delgada línea entre lo consciente y lo inconsciente. Aquí, los límites de la realidad se difuminan: recuerdos del día y ansiedades del mañana se convierten en texturas que recorren cada centímetro del espacio.
“AGAIN” y “YOU COULD BE THAT BOY” nos llevan a las etapas más físicas del sueño. A través de ritmos electrónicos que invitan al movimiento, navegamos por el sudor y la densidad de las pesadillas. Es la energía que se desprende al dormir, capturada en una materialización sonora que oscila entre el club y el surrealismo.
En “OUT OF MY BODY”, el audio se transforma en una pieza de arte astral. El “alma” se desprende del cuerpo, permitiendo que el talento vocal de Danna se despliegue en su máxima expresión. Su voz navega sobre capas de producción sofisticadas sin caer en la pretensión; es una demostración de técnica y sentimiento que rompe con cualquier etiqueta previa.
Cada vocalización en “MOVIE STAR” es un deleite sensorial que culmina esta primera entrega, funcionando como la promesa de un segundo EP: uno más intenso, carnal y tangible. El álbum es sorpresivo y experimental, logrando transmitir una narrativa onírica con una factura cinematográfica.
Danna abandona finalmente las expectativas ajenas para cumplir sus propios anhelos. Lo hace con una minuciosa identidad sonora que no busca encajar en géneros, sino crear un movimiento propio. Más que una explosión en la industria, es la consolidación de una artista que ha decidido, por fin, habitar su propio universo.